A Juan Cova
Un sistema jurídico se caracteriza porque sus elementos, las normas, se encuentran interrelacionados. En consecuencia, la modificación de alguna de ellas puede implicar la modificación de otra u otras. O, más aún, la modificación relevante del sistema como tal.
Por esto, cuando se analizan cambios, no se debe tener en miras sólo aquello que se ha de modificar sino el efecto total. La inobservancia de este principio ha producido notorios errores en la evolución de la legislación argentina (por ejemplo, la recordada derogación del impuesto a la herencia que impidió el cobro de la tasa de justicia sobre los procesos sucesorios ya que su cálculo se basaba en aquel).
En Palermo-Nomic2, un jugador hizo la siguiente propuesta: otorgar 5 puntos adicionales a quien sea el primero en votar y restarle 5 puntos a quien lo haga en último lugar. Aparentemente, una buena idea para acelerar el juego y hacerlo más divertido. Los jugadores votaron favorablemente, enfervorizados con esta medida "moralizadora" que tenía como objetivo premiar la diligencia legislativa y castigar la desidia.
Pues bien:
a) el jugador que hace la propuesta también debe votar. En consecuencia, siempre propondrá y votará simultáneamente. Es decir, siempre se llevará los 5 puntos de premio (sin mérito adicional). Esto, a lo largo del tiempo, significa un aumento de puntaje para todos, lo que también puede interpretarse como una disminución de los puntos necesarios para ganar.
b) Es preferible (con relación al puntaje) no votar que votar último. Por ello, en cuanto queden por votar pocos, actuando racionalmente, nadie más votará. Siguiendo con este razonamiento, a la larga no votaría nadie más que el primero. En consecuencia, todas las propuestas quedarían aprobadas, salvo que sean de tal gravedad que obligue a los remisos a salir de su silencio. En este último caso, todos podrían esperar que el que "salga a votar" sea otro, con lo cual volvemos a la peligrosa situación de que la propuesta peligrosa sea aprobada.
La manera de actuar en estos últimos casos se puede analizar aplicando la teoría de juegos, uno de los temas más interesantes de la investigación operativa (Se puede consultar, en castellano, el excelente libro "Teoría de Juegos" de Ken Binmore. Mc.Graw Hill, Madrid, 1994. Hay un ejemplar disponible en la Biblioteca de la Universidad de Palermo)
En consecuencia, esta norma, aparentemente
tan correcta, puede llevar directamente a una destrucción del juego.
También nos hace pensar en la necesidad de trabajar con un modelo
del sistema jurídico tal como el que intenta plantearse en el
Proyecto
Diógenes.
Carlos A. Peña (carlospe@compendium.com.ar)
(Jugador de Palermo-Nomic2)